domingo, 13 de mayo de 2018

VEO TU DOLOR...

Veo tu dolor cuando frunces el ceño, tensas los labios y colocas tu cuerpo rígido convirtiéndolo en un muro pétreo. Cuando cruzas los brazos no sé si quieres que me acerque o proteges tu plexo solar de los embates de la vida.

No importa como sea tu cuerpo, ni tu sexo, tampoco importan tus pensamientos y emociones; sólo son el envoltorio que elegiste en la representación de tu vida, de esta vida. 

Quizá el aprendizaje aquí te coloque en el papel de víctima y poco después en el de perpetrador; es tan delgada la línea que los separa, que en muchas ocasiones los papeles se intercambian y se entremezclan en una marea de malentendidos y conflictos. 


Al llegar aquí nos venden la idea de que para sobrevivir hay que elegir entre ser el vencedor o el vencido. No te lo creas, no hay ningún poder que nos puedan dar ni quitar. Si te fijas bien, no necesitas participar en una guerra de las de acero y metal, bastan tus palabras, tus gestos, tu mirada, para convertir tu vida en un campo de batalla o fluir con tus emociones en un mar de serenidad.


La guerra acaba en el instante en el que tú lo decides, en el momento en el que te permites sentir tu dolor, tomas conciencia de lo que viene a contarte y lo dejas ir con el viento. La contienda finaliza cuando pones límites sanos a la violencia, propia y ajena, cuidas tu tiempo, tu espacio y tu cuerpo, cómo el templo sagrado que es de tu ser.


Créelo, el combate pierde todo su sentido cuando puedes mirar a los demás más allá de sus vulnerabilidades humanas, en el instante en el que el alma se asoma en los ojos del otro y puedes ver el reflejo de la tuya.



miércoles, 24 de agosto de 2016

QUERIDO MIEDO

Querido miedo, has llegado de pronto, sin avisar. Te escucho, tomo conciencia de lo que vienes a contarme y te abro la puerta de salida. Aunque sé de tus buenas intenciones, no te necesito. Mi corazón habla más alto que el estómago que te acoge y la mente que te alimenta. Gracias por venir a decirme lo que aún me queda por sanar. Te suelto para que el amor fluya libre por todo mi cuerpo, por todo mi ser. Te agradezco las veces que me salvas de peligros reales, que me alertas para que reaccione. El resto del tiempo vivo sin ti. Libre y anclada en mis profundas raíces sé que puedo volar.
Cristina C.


lunes, 15 de agosto de 2016

MOMENTOS


6. Vivió todos los paraísos, sucumbió a todos los infiernos. Hoy, lejos de su dolor, revive en su memoria lo gozoso, abrazada a sus bellos recuerdos. Ahora, atada a la cara luminosa de la luna, cree que no existe su cara oculta.

Cristina C.

martes, 5 de julio de 2016

MOMENTOS


5. Esperaba otra respuesta, que él lo hiciera distinto alguna vez. Todo siguió igual hasta el día en el que fue ella la que se permitió hacerlo diferente, y eso lo cambió todo...

lunes, 6 de junio de 2016

MOMENTOS

4. Buscando un recurso para salir de su tristeza, lo encontró en la tristeza misma. Tocándola con sus pies halló paz, abrazándola en su corazón fue elaborando su pérdida. Era una tristeza serena, un refugio térreo en el que pudo sumergirse para sentirse completa y acompañada en su soledad.



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miércoles, 1 de junio de 2016

MOMENTOS

3. Cuando puedes mirar a los ojos de otro ser humano y ves asomarse a su niño interior, cuando por un instante logras tocar su dolor y el profundo amor que lo envuelve... Cuando todo eso sucede, en ese momento aparece el universo completo.


Cristina C.

miércoles, 18 de mayo de 2016

MOMENTOS

2... y en su mirada, en su sonrisa, afloró un profundo agradecimiento a la vida, por ser padre habiendo tocado la posibilidad de no lograrlo. 


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