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miércoles, 24 de agosto de 2016

QUERIDO MIEDO

Querido miedo, has llegado de pronto, sin avisar. Te escucho, tomo conciencia de lo que vienes a contarme y te abro la puerta de salida. Aunque sé de tus buenas intenciones, no te necesito. Mi corazón habla más alto que el estómago que te acoge y la mente que te alimenta. Gracias por venir a decirme lo que aún me queda por sanar. Te suelto para que el amor fluya libre por todo mi cuerpo, por todo mi ser. Te agradezco las veces que me salvas de peligros reales, que me alertas para que reaccione. El resto del tiempo vivo sin ti. Libre y anclada en mis profundas raíces sé que puedo volar.
Cristina C.


lunes, 28 de diciembre de 2015

ADIOS IRA



Querida Ira,
Te he guardado en mi estómago demasiado tiempo. Casi me haces enfermar. Hubiera estado bien ir soltándote poco a poco, sin foco al que dirigirte. En cambio decidí cargarte también sobre mis hombros. Hice mía la ira de mis ancestros. Cuando decidí soltarla me liberé y los liberé de mis ataduras, transformándolas en lazos de amor sanos. Te doy las gracias por contarme tanto sobre mi historia.
Ahora, cuando llegas, eres fuerza de vida. Me ayudas a mirar el mundo con ojos de mejora, a poner límites a mi capacidad de aguante y energía en los retos que la vida me trae. Te vas tan veloz como vienes y en tu estela veo fluir el amor. Es un amor que comprende y que le dice SÍ a la vida, tal y cómo aparece.

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domingo, 1 de noviembre de 2015

"PARA EL ALMA EL TIEMPO NO EXISTE" (J.L Cabouli)



Nuestro cuerpo nos habla y necesita respuestas. Cuando las emociones y las sensaciones brotan solas, sin un motivo conocido que las explique por completo, y se siente la necesidad de saber, hay que buscar en la bioenergética, o en el inconsciente familiar, en vidas pasadas... o en todo. Así el alma puede sanar; podemos tomar conciencia de los aprendizajes que precisamos en esta vida y la mente puede entender para serenarse, para aquietarse.

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viernes, 30 de octubre de 2015

RECURSOS PERSONALES II

Nuestras creencias se alimentan de nuestras emociones y a su vez nuestras emociones buscan creencias que las justifiquen. Para las emociones que llamamos negativas porque nos hacen sentir mal (ira, tristeza, miedo...) supone entrar en un círculo, en una espiral difícil de romper.

Para salir de este embudo, es necesario observarnos desde fuera, sin juicio, con compasión (no con lástima) y con paciencia. Una vez en modo "espectadores de nosotros mismos" podemos preguntarnos:

-  ¿Dónde pongo el foco de lo que me sucede: fuera de mi o en mi interior?
- ¿Qué depende de mi?
- ¿Qué parte es responsabilidad mía?

Al responder a estas preguntas es preciso no entrar en culpas innecesarias, que nos inmovilizan y no nos permiten avanzar. Se trata de transformar la culpa en  responsabilidad, de dar una respuesta habilidosa y sana a un evento, hecho, emoción, sensación... que tiene algo que decirnos y que nos permitimos escuchar. Tampoco consiste en caer en la ira hacia los demás porque no miran desde nuestra ventana, porque no responden a nuestras expectativas. Si la ira aparece, le damos la bienvenida porque también tiene algo que contarnos, la dejamos salir sin focalizarla en los otros y luego leemos su mensaje.

No es fácil ser espectador de uno mismo, requiere entrenamiento y muchas veces acompañamiento terapéutico. Detrás de nuestras emociones hay creencias conscientes y otras inconscientes que asoman de forma automática e impredecible. ¿Cuántas veces repetimos reacciones, respuestas o actuamos habiéndonos propuesto hacerlo de otro modo?

Ahora estamos preparados para dar un paso más, para bajar de la mente al corazón. Que la mente entienda no significa que el corazón comprenda. Tomar conciencia supone darle un lugar en el corazón a lo que hasta ahora no hemos podido ver. Para hacerlo necesitamos valor. El valor no es la ausencia de miedo. Tenemos valor cuando nos darnos permiso para sumergirnos en el dolor (sin instalarnos en el sufrimiento) y tomar su mensaje. De este modo podemos soltar cargas que no nos corresponden y sanar los lazos de amor que nos unen a los demás.




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